19.10.2026 | 07:59 — INTERNACIONAL
Lula y Flávio Bolsonaro protagonizaron un tenso debate con acusaciones cruzadas de corrupción
A una semana del balotaje presidencial, el mandatario brasileño y el senador opositor se enfrentaron en un debate televisivo marcado por los cruces personales, las denuncias y las referencias a Javier Milei, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.
Por Tomás E. Saba
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron este domingo un intenso debate televisivo, a siete días del balotaje que definirá quién gobernará el país. El encuentro tuvo pocas propuestas concretas y estuvo dominado por acusaciones de corrupción, cuestionamientos personales y fuertes cruces políticos.
El modelo económico argentino también formó parte de la discusión. Lula cuestionó la posibilidad de que Flávio Bolsonaro siga el camino del presidente Javier Milei, mientras que el senador respondió señalando los vínculos políticos del mandatario brasileño con Nicolás Maduro, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua.
El debate, planteado como un espectáculo político en el que los candidatos podían desplazarse por el estudio, tuvo varios momentos de tensión y enfrentamientos cara a cara.
Seguridad y acusaciones sobre las milicias
Uno de los primeros cruces se produjo cuando Flávio Bolsonaro anunció que, de llegar al Gobierno, declararía la guerra al narcoterrorismo y buscaría clasificar a organizaciones criminales como el Primeiro Comando da Capital (PCC), el Comando Vermelho y las milicias como organizaciones narcoterroristas.
Lula respondió con referencias a las sospechas sobre presuntos vínculos de integrantes de la familia Bolsonaro con grupos paramilitares de Río de Janeiro. El senador replicó con acusaciones relacionadas con casos de corrupción registrados durante anteriores administraciones del Partido de los Trabajadores (PT).
El hijo de Lula, en el centro de la discusión
Flávio Bolsonaro también cuestionó al mandatario por la situación de su hijo, al preguntar por qué no había sido investigado por la Policía Federal y por qué residía en España. Lula sostuvo que las denuncias de corrupción debían ser explicadas por quienes resultaran involucrados.
La motosierra de Milei y los cuestionamientos internacionales
La política argentina ocupó otro tramo del debate. Lula cuestionó a Flávio Bolsonaro por su eventual alineamiento con el modelo económico de Javier Milei y le pidió que revisara los indicadores de pobreza y desempleo de Argentina.
El senador respondió con críticas a los vínculos internacionales del presidente brasileño y mencionó a Daniel Ortega y Nicolás Maduro, a quienes calificó de dictadores.
El momento de mayor tensión
Uno de los intercambios más tensos giró en torno a un escándalo de corrupción en el sistema de seguridad social brasileño, relacionado con desvíos de fondos de jubilados.
Flávio pidió a Lula que le permitiera terminar de hablar y reclamó respeto, al mencionar los 56 millones de votos que, según afirmó, había obtenido en la primera vuelta. Lula lo interrumpió y exigió explicaciones sobre los responsables del caso.
El cruce subió de tono cuando el senador acusó al mandatario de restregarle supuestas verdades en la cara.
Castración química y desafío sobre las cuentas bancarias
En materia de seguridad, Flávio Bolsonaro propuso impulsar una ley de castración química para condenados por violación, con el argumento de proteger a mujeres y menores víctimas de abusos.
Por su parte, Lula desafió al senador a hacer públicas sus cuentas bancarias y sus registros de comunicaciones telefónicas. El presidente propuso que ambos hicieran lo mismo junto con sus respectivas familias y que las denuncias fueran tratadas ante la Justicia.
El papel de Estados Unidos y el cierre del debate
Lula también acusó a Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, de realizar gestiones en Estados Unidos para promover una intervención del presidente Donald Trump en los asuntos internos de Brasil. Según el mandatario, esas acciones respondían a intereses contrarios al país.
El cierre estuvo marcado por nuevos momentos de desorden. Durante las consideraciones finales, los moderadores debieron pedir silencio y solicitar al público que se sentara, mientras los equipos de ambos candidatos intercambiaban gestos y reclamos.
La transmisión concluyó en medio de los vítores de los simpatizantes de las dos campañas, que dificultaron escuchar las palabras de los presentadores.
El encuentro dejó en evidencia la fuerte polarización política de Brasil, con un debate atravesado por las denuncias, los ataques personales y las diferencias sobre seguridad, economía y relaciones internacionales, a pocos días de la definición electoral.



